11 de abril de 2010

de profesión, pelador de cítricos

te podría decir que desde que me hice con este trabajo en la fábrica de la Fanta -pelando naranjas- la vida me sonríe.
incluso hay días en los que el destino me guiña un ojo y me llega algún que otro Limoncello.
te podría decir también que me echaría a llorar si me viera otra vez extrapolando cebollas, o que el humor de las naranjas es muy ácido, o que el encargado me la pela; pero eso no sería más que una sucesión corta de chistes fáciles.

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