12 de noviembre de 2010

el verano del amor y las maravillas de la ciencia

durante el caluroso agosto del 69, mi tía la mayor, entonces estudiante de matemáticas, tuvo relaciones esporádicas con una sucesión bastante larga de números enteros, y a raíz cuadrada de eso se vio obligada a dar a luz infinitas veces.
de ahí que, en la actualidad, todos los números primos me resulten familiares.

1 comentario:

Miguelángel Flores dijo...

Joder, Anó, por qué no te dedicas a escribir?