26 de septiembre de 2010

el adiós de Jeremías

Jeremías siempre fue manco de padre y huérfano de una mano. además, el pobre chico tan solo contaba con una muñeca, lo que le convertía en viudo de la otra, heredero de un muñón y muy propenso a las calculadoras táctiles.
su trabajo consistía en emparejar miembros separados en la ortopedia de su tío, a quien apodaban "El Vizco", debido a su dilatada carrera profesional y a la afición que mantenía por los aros de cebolla.
Jeremías nunca fallaba al emparejar orejas con orejas, pechitos con pechitos y ombligos con ombligos. sin embargo, un día metió un muñón dentro de un Danone y Paco "El Mudo" -por aquel entonces su mano derecha- aprovechó para irse de la lengua y conseguir que lo despidieran por jugar con la comida.
moraleja: un barrio de Madrid.

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