31 de octubre de 2010

la gran blasfemia pasada por agua

recuerdo que el sacerdote de mi pueblo tuvo un hijo póstumo que acabaría convirtiéndose en monja para poder casarse por la Iglesia y así cumplir el sueño de su padre.
también recuerdo que el día de la boda llovía a cántaros, aunque teniendo en cuenta que el novio era un monaguillo menor de edad y hermafrodita, a nadie le importó mojarse un poco.

1 comentario:

Miguelángel Flores dijo...

Que familia más típica. Podías haber metido una madre abnegada con tres hijos y la casa como la patena, o algo así.