23 de marzo de 2010

un solinete melancólico de tritudas palabras inventadas (homenaje a Julio Cortázar)

cada día me despierto epistolante y mucho menos dado a los fártulos y mambrelas pertrechosas.
cada día me entrego sin miedo a este río mocudo de vérsules cálidos sin más preocupación que el sopor desculpido y nisperado de este triste cercenio escalambroso.

tratado de genética y seguridad social

si picamos cuarto y mitad de lengua-metralleta y lo esparcimos por un centro de alto rendimiento con sensores de ácido, cuando entren los oráculos semi-erguidos leyendo el pasado tendremos la combinación perfecta entre kiwi y ambulatorio.