3 de abril de 2010

un despertar aBuñuelado

[...] una campana me despertó de madrugada. al levantar la vista descubrí a un señor vestido estrictamente de contable que estaba sentado en una silla, haciendo anotaciones en un cuaderno de piel. cuando me vio abrir los ojos, el hombre se estremeció y me dijo:
"si te desvelas perderé la cuenta, pues estoy haciendo el inventario de tus sueños rotos".
yo volví a cerrar los ojos y pensé que seguramente me había dejado el gas abierto, o algo así.