15 de abril de 2010

la redención consumista

no solo de tangos vive el hombre, también necesita seguidillas y soleás, y una copita de anís a eso de las doce, y recrearse en las ruedas de repuesto con llantas de aleación o en los euroconectores para tocadiscos antiguos.
todo con el objetivo de experimentar terribles dolores de cabeza, que le imposibiliten para otra cosa que no sea echar la siesta.

el palíndromo (no deseo yo ese don)

siempre he querido saber lo que era un palíndromo, hasta que esta mañana por fin me cayó uno en la cabeza. la verdad, estoy un poco decepcionado porque me esperaba de ellos que fueran de regaliz, y que se leyeran igual hacia adelante que hacia atrás, pero no al revés.