3 de mayo de 2010

del pescador a su viuda

entre tu fondo de armario y mi fondo de inversiones hay un pozo sin fondo de facturas sin pagar y calamares en su tinta.

sentando las bases y levantando las puntas

escribo para mí cuando el remitente trabaja de cartero para cambiar los sellos por manchas de café, o cuando sobres y códigos postales van por libre, retornando a la escritura automática de los sabios de París.

la primavera y sus relojes

durante los apagones analógicos, el cariño verdadero ni se compra ni se vende y los equipos de alta fidelidad se vuelven promiscuos, como un mando a distancia universal.