4 de junio de 2010

¿Angustias?

¡oh, vomito nombre!

una leve sonrisa

[...] llegó la hora de abandonar el hospital, la mayoría de los doctores y algunas enfermeras vinieron a despedirse y a darme la enhorabuena. ¡por fin me había curado!. todos se mostraban muy satisfechos con el resultado de la terapia. entonces, sin saber por qué, me quedé mirando fijamente a la maleta y vi cómo le crecían multitud de pequeñas florecitas como bolas de billar.
no dije nada, tan sólo esobocé una leve sonrisa y me dirigí hacia el vestíbulo de la entrada, en pocos minutos estaría dentro de un taxi camino de mi casa.

ensayo libre

después de mucho tiempo me he dado cuenta de que la alopecia y la pintura son muy parecidas; de hecho, ambas comparten el mismo brillo. por eso todos los artistas llevan boina y la ocasión la pintan calva.