19 de octubre de 2010

Freud, Copérnico y un plátano de Canarias

desde la noche en que mi padre se convirtió en un diminuto obelisco eclipsado por la sombra de un enorme clítoris, tengo la total seguridad de que el psicoanálisis nunca conseguirá ajustarse a las normas del método científico, a pesar de que siga dando más juego que cualquiera de las pseudociencias actuales.