27 de agosto de 2011

Kim Jong-il III

una vez estuve a punto de regalarle a mi suegra una lata de melocotón en almíbar que estaba empezando, peligrosamente, a asumir todos los poderes de la constitución del menú; sin embargo, en el último momento, el melocotón se abalanzó sobre mí, completamente borracho de jugo y, agarrándome por el cuello, me dejó muy claro quién iba a ser, a partir de entonces, el verdadero postre de la casa.
desde aquel momento, yo no tengo otra opción que la de dormir en la nevera, para no dar la lata, y además he acabado convirtiéndome, junto a un brazo de gitano y una piña (que está colada por él), en una especie de prisionero de cocina que se pasa el día en pijama, recibiendo órdenes y comandas de este gran hijo de fruta.

16 de agosto de 2011

de recetas y divanes

en la Luna de Valencia comprendí que el famoso bisturí eléctrico, que cauteriza las heridas en el mismo momento en que las abre, podría ser la navaja suiza de cualquier psicoanalista europeo.
el problema es que ni las navajas suizas sirven para trocear juanolas como si fueran peladillas, ni el bisturí eléctrico resulta especialmente apto para provocar recortes en el suministro de tabletas de Orfidal.
Firmado,
el primo austríaco de Juan José Millás.

9 de agosto de 2011

yo es que soy de un pueblo pequeño

no es ya el mero hecho
de si te voy a punchar un pecho
con la punta una alcibara;
ni que los guisantes no sean chumbos,
sino présoles que, dando tumbos,
los zagales guiscan con la vara.
no es , es coger las estreves por el mango,
preferir las parrandas al tango
y decir bujero manque no sea menester (y además no rime).

3 de agosto de 2011

el extraño código del Apocalipsis (now)

bumbalumba lumba balum balum balumba.