26 de septiembre de 2011

El Bulli

cuando entramos por la puerta de El Bulli, lo primero que nos deleita los sentidos es la imagen de una mancha de mercurio moteado que crece sin pudor sobre los restos de un plato sucio, ya olvidado en un rincón, y tan antiguo como las propias bisagras de la puerta.
tampoco se echan en falta los bomboncitos de almidón afgano; ni los míticos boniatos crudos impregnados con napalm; ni una chocolatina de wolframio rojo; ni la gelatina agridulce (y caliente) de los desayunos de La 2.
algunas veces, incluso, podemos ver a su dueño, que un día se compró un Picasso y se lo comió allí mismo, solo por seguir innovando.

20 de septiembre de 2011

El Padruelo I (escena de la bronca a uno de sus engendros)

[...] pero ahora vienes a mí a decir: "don Fritzleone, pido justicia", y pides sin ningún respeto: no como un hijeto, ni siquiera me llamas padruelo. en cambio te arrastras por mi casa, el día de la boda de mi esphija, y me pides que te saque al parque con el hermhijo de tu madre, pero eso no es justicia, eso es que estáis todos muy jibaos, y os duele mogollón la espalda.
Firmado,
Don Josef Fritzleone, El Padruelo de Amstetten.

10 de septiembre de 2011

la pera estoika

esta obsoleta pera disecada me trae un sinfín de recuerdos de Letonia, un país cuyos bosques de perales rojos conforman uno de los más absurdos y anacrónicos productos de mi mente enferma.